Si existe un fenómeno social, económico y político sobre el que se discute hoy día, éste es la llamada "globalización". En principio, se trata de un proceso económico por el que los países abren sus fronteras a los productos económicos extranjeros. O sea, estamos hablando de un proceso de liberalización económica.
Para entender esto debemos explicar la diferencia entre proteccionismo y liberalismo económicos. Las economías proteccionistas son aquellas donde se defiende a las empresas nacionales imponiendo impuestos a los productos importados del extranjero. Estos impuestos reciben en economía el nombre de "aranceles". Los liberales, en cambio, son partidarios de permitir la libre entrada (sin impuestos) de productos foráneos. Con ello, argumentan, las empresas nacionales se ven obligadas a competir con las de fuera y gracias a esa competencia los productos bajan de precio. El resultado son mejores productos a precios más bajos papra los consumidores.
Desde la década de los años 80, y aún más desde los años 90, con la caída del Muro de Berlín y la incorporación de los antiguos países comunistas de Europa al sistema capitalista y liberal, se ha profundizado el proceso de globalización económica. También ha influido la emergencia económica de los países del Este asiático. Todois tenemos experiencias de la globalización. Así, por ejemplo, la ropa que solemos comprar se fabrica con más frecuencia cada vez en Tailandia o Hong Kong. Nuestros coches son coreanos, en los supermercados encontramos fruta que procede de América del Sur etc. Dicho de otro modo, las diferentes economías nacionales son cada vez más interdependientes. Los flujos comerciales entre los distintos países no dejan de aumentar.
Sin embargo, la globalización no sólo es un proceso económico. Es también cultural. Fenómenos como internet, la popularización de cadenas multinacionales de ropa, de televisión, de comida, de supermercados, de empresas discográficas etc. hace que cada vez más habitantes del planeta tengasmos acceso a contenidos culturales parecidos. Ver la MTV, comer cun kebap o una hamburguesa, vestir según un estilo determinado, leer una novela como El código da Vinci, seguir el mismo acontecimiento deportivo o la misma noticia son experiencias cada vez más comunes. Si queremos decirlo en un lenguaje que ya conocemos, podemos afirmar que los mismos "memes" recorren el planeta ignorando fronterqas nacionales.
Este hecho afecta al problema de la diversidad cultural. Los críticos de la globalización acostumbran a ver en ésta un proceso de "imperialismo cultural", por el cual es Occidente o, más concretamente, EEUU, el que está logrando que sea su cultura la que se implante en cada vez más países. A este fenómeno se suelen referir con el término, despectivo, de "macdonalización", que viene a ser un equivalente de "americanización". En general, los partidarios del relativismo cultural y del multiculturalismo suelen mantener esta postura de desconfianza hacia la globalización cultural, en la que ven una amenaza para la supervivencia de culturas minoritarias.
Los liberales, por su parte, argumentan que, en primer lugar, la globalización cultural no tiene por qué ser una amenaza para muchas culturas. Al contrario, la globalización es lo que ha hecho posible que el cine de Corea o de Afganistán sea visto y apreciado en todo el mundo, o que expresiones musicales de Latinoamérica o África recorran las grandes capitales europeas o norteamericanas; o que la comida india, china o turca se haya popularizado por todo el orbe. Según los liberales, y la mayoría de los racionalistas con ellos, la diversidad cultural que podemos disfrutar hoy en día es mayor que nunca. Es verdad que hay culturas que desaparecen, sobre todo culturas ancestrales, pero también es cierto, afirman, que los hombres que formaban parte de esas culturas apenas podían elegir otra que no fuera la local. O sea: es posible que en su conjunto el mundo fuera antes más variado, pero eso no significa que los hombres tuviesen mayores opciones de elegir la cultura de acuerdo con la cual querían vivir. Por ejemplo, los habitantes de una pequeña aldea marroquí o los campesinos chinos o los aborígenes australianos contribuían a que en el mundo hubiese una mayor diversidad cultural, pero eso no significa que ellos pudiesen elegir entre varias culturas o que tuvieran acceso a dicha diversidad.
Otro argumento en contra de quienes se oponen a la globalización cultural, esta vez por parte de los pensadores racionalistas, es el que cuestiona que la diversidad en sí misma sea buena. De lo que se trataría, según estos autores, es de que se globalice una cultura racional y buena, no cualquier cultura por el hecho de serlo. Por ejemplo, argumentan: ¿hemos de ver como una desgracia la desaparición de la brujería y su sustición por la medicina occidental? Este sería un ejemplo de cómo habría prácticas y contenidos culturales (memes) cuya desparición no nos deberíoa preocupar, según los filósofos más partidarios del racionalismo que del relativismo cultural y el multiculturalismo.
Un terreno donde es especialmente polémico este debate es en el caso de las lenguas. Los multiculturalistas y los relativistas suelen ser partidarios de la bondad de conservar las lenguas, de forma coherente con esa especie de "ecologismo cultural" que suelen practicar. En la línea de Herder, suelen argumentar que cada lengua lleva aparejada una "visión del mundo", una "cosmovisión" o "Weltanschauung". Así que con cada lengua que desaparece también lo hace una forma única e irrepetible de entender la realidad.
En cambio, los racionalistas suelen pensar, al contrario, que "Babel", o sea, el hecho de que la humanidad hable hoy algo más de 6.000 lenguas diferentes, lejos de ser una bendición, es un problema que impide la función y la utilidad más sobresaliente de las lenguas: comunicarnos, y comunicarnos con cuantas más personas mejor. Además, los racionaloistas suelen poner en duda que las lenguas sean al mismo tiempo "formas de ver el mundo" o de "entender la realidad". En ese sentido, argumentan que dos personas que pertenzcan a la misma civilización, por ejemplo a la europea u occidental pueden compartir fácilmente la misma escala de valores y compartir creencias muy similares aunque hablen dos lenguas distintas. ASimismo, con frecuencia observamos personas que, hablando la misma lengua tienen formas de entender el mundo y sistemas de valores bin distintos e ingluso incompatibles.