Comenzaré distinguiendo tres sentidos de racionalidad.
Racionalidad-1 es el nombre de una habilidad que los calamares poseen en mayor medida que las amebas, que los seres humanos hablantes poseen en mayor medida que los antropoides y que los seres humanos armados de tecnología moderna tienen en mayor medida que los no armados tecnológicamente. Se trata de la habilidad de enfrentarse al medio adaptando las propias reacciones a los estímulos ambientales de formas más y más complejas y delicadas. Esto se llama a veces "razón técnica" y a veces "capacidad de supervivencia". Éticamente es neutral, en el sentido de que por sí misma no ayuda a decidir a qué especie o a qué cultura sería mejor pertenecer.
Racionalidad-2 es el nombre de un ingrediente extra y añadido que los seres humanos tienen y los animales no. La presencia de ese ingrediente en nosotros es una razón para describirnos en términos diferentes de aquellos que usamos para describir organismos no humanos. Tal diferencia no puede ser reducida a una diferencia de grado en la posesión de racionalidad. Es distinta porque establece fines distintos al de la mera supervivencia. Por ejemplo, puede decirte que es mejor estar muerto que hacer ciertas cosas. La apelación a esta racionalidad-2 establece una jerarquía evaluativa, más que limitarse a ajustar medios a fines que se han dado por sentados previamente.
Racionalidad-3 es más o menos sinónimo de tolerancia, es decir, de la capacidad de no desconcertarse por la existencia de diferencias y no responder agresivamente a ellas. Esta habilidad va unida a la voluntad de alterar los propios hábitos, no sólo para obtener más de algo que ya queríamos, sino para hacer de uno mismo una persona diferente, una persona que desea cosas distintas de aquellas que la anterior deseaba. También va unida a una confianza en la persuasión más que en la fuerza, a una inclinación a discutir las cosas antes que a luchar, quemar o desterrar. Es una virtud que permite a los individuos y a las comunidades vivir y dejar vivir y poner en marcha formas de vida nuevas, sincréticas y producto del compromiso. Este tipo de racionalidad se ha pensado a veces, como en Hegel, casi como sinónimo de la libertad.
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