Filosofía, 2006, Septiembre
Selectividad Comunidad Valenciana (PAU) 2006 Septiembre. Filosofía
Opción primera
I. Texto
1 - ¿Y llamas dialéctico al que adquiere noción de la esencia de cada cosa? Y el que no la 2 tenga, ¿no dirás que tiene tanto menos conocimiento de algo cuanto más incapaz sea de darse 3 cuenta de ello a sí mismo o darla a los demás?
4 - ¿Cómo no voy a decirlo? –replicó.
5 - Pues con el bien sucede lo mismo. Si hay alguien que no pueda definir con el 6 razonamiento la idea del bien, separándola de todas las demás, ni abrirse paso, como en una batalla, 7 a través de todas las críticas, esforzándose por fundar sus pruebas no en la apariencia, sino en la 8 esencia, ni llegar al término de todos estos obstáculos con su argumentación invicta, ¿no dirás, de 9 quien es de ese modo, que no conoce el bien en sí ni ninguna otra cosa buena, sino que, aun en el 10 caso de que tal vez alcance alguna imagen del bien, la alcanzará por medio de la opinión, pero no 11 del conocimiento; y que en su paso por esta vida no hace más que soñar, sumido en un sopor que no 12 despertará en este mundo, pues antes ha de marchar al Hades para dormir allí el sueño absoluto?
13 - Sí, ¡por Zeus! -exclamó-; todo eso diré, y con todas mis fuerzas.
14 - Entonces, si algún día hubieras de educar en realidad a esos tus hijos imaginarios a quienes 15 ahora educas e instruyes, no les permitirás, creo yo, que sean gobernantes de la ciudad ni dueños de 16 lo más grande que haya en ella mientras estén privados de razón, como líneas irracionales.
17 - No, en efecto –dijo.
18 - ¿Les prescribirás, pues, que se apliquen particularmente a aquella enseñanza que les haga 19 capaces de preguntar y responder con la máxima competencia posible?
20 - Se lo prescribiré –dijo-, pero de acuerdo contigo.
21 - ¿Y no crees –dije yo-, que tenemos la dialéctica en lo más alto, como una especie de 22 remate de las demás enseñanzas, y que no hay ninguna otra disciplina que pueda ser justamente 23 colocada por encima de ella, y que ha terminado ya lo referente a las enseñanzas?
PLATÓN, La República
I. Cuestiones
- Analiza el significado en el texto de “dialéctico” y “conocimiento”.
- Argumenta por qué Glauco acepta “prescribir” (línea 20) a sus hijos la enseñanza que los haga capaces de “preguntar y responder con competencia” (línea 19).
I. Redacción:
La ascensión al saber de lo inteligible como camino de liberación.
II. Texto
1 Después de haber tratado de lo relativo a las virtudes, a las diferentes clases de amistad y a los placeres, 2 nos queda hablar sumariamente de la felicidad, ya que la declaramos fin de todo lo humano. Nuestra dis3 cusión podrá ser más concisa si resumimos lo que antes hemos dicho. Dijimos, pues, que la felicidad no es 4 un hábito o disposición porque, de serlo, podría darse también en quien pasara la vida durmiendo, viviendo 5 la vida de las plantas, y en el que sufriera las mayores desgracias. Y si esto no nos convence, sino que 6 pensamos que más bien se la debe considerar como una actividad, como hemos dicho anteriormente, y si de 7 las actividades unas son necesarias y se escogen por causa de otras, y otras son deseables por sí mismas, es 8 evidente que la felicidad se ha de contar entre las deseables por sí mismas y no por causa de otra cosa, 9 porque la felicidad no necesita de nada, sino que se basta a sí misma. Ahora bien, se eligen por sí mismas 10 aquellas actividades en que no se busca nada fuera de la misma actividad. Tales parecen ser las acciones 11 virtuosas, pues el hacer lo que es honesto y bueno pertenece al número de las cosas deseables por sí mismas. 12 Asimismo, los juegos agradables, ya que no se buscan por causa de ninguna otra cosa; al contrario, los 13 hombres reciben de ellos más daño que provecho, descuidando su salud y sus bienes. No obstante, la mayor 14 parte de los que son considerados felices recurren a tales pasatiempos; por eso en las cortes de los tiranos 15 son muy estimados los que son hábiles en pasatiempos de esa naturaleza, porque dan gusto a los tiranos en 16 aquello que más les interesa, y por eso éstos tienen necesidad de ellos. Esos juegos parecen relacionados 17 con la felicidad porque los que ocupan posiciones de poder pasan sus ocios en ellos; sin embargo, es posible 18 que aquéllos no prueben nada; en efecto, no radican en el poder ni la virtud ni el entendimiento, de los 19 cuales proceden las buenas actividades, y si los tiranos, por no haber gustado nunca un placer puro y libre, 20 se entregan a los del cuerpo, no se ha de pensar por ello que éstos son preferibles: también los niños creen 21 que lo que ellos estiman es lo mejor. Es lógico, pues, que, así como para los niños y los hombres no son las 22 mismas las cosas valiosas, tampoco lo sean para los malos y para los buenos. De modo que, como hemos 23 dicho muchas veces, es valioso y agradable lo que lo es para el bueno, ya que, siendo para cada uno prefe24 rible entre todas la actividad que es conforme a la disposición propia de cada uno, para el hombre bueno lo 25 será la actividad conforme a la virtud. La felicidad, por tanto, no está en la diversión; sería en verdad 26 absurdo que el fin del hombre fuera la diversión y que se ajetreara y padeciera toda la vida por divertirse. 27 Pues todas las cosas, por así decirlo, las elegimos por causa de otras, excepto la felicidad, que es ella misma 28 el fin. Afanarse y trabajar por causa de la diversión parece necio y pueril en extremo; en cambio, divertirse 29 para trabajar después, como dice Anacarsis, está bien; porque la diversión es una especie de descanso, y 30 como los hombres no pueden trabajar continuamente, tienen necesidad de descanso. El descanso, por tanto, 31 no es un fin, puesto que lo tomamos por causa de la actividad.
32 La vida feliz es la que es conforme a la virtud, vida de esfuerzo serio, y no de juego. Y declaramos 33 mejores las cosas serias que las que mueven a risa y están relacionadas con el juego, y más seria la 34 actividad de la parte mejor del hombre y del mejor hombre, y la del mejor es siempre la más excelente y la 35 más feliz. Finalmente, cualquiera, el esclavo tanto como el mejor de los hombres, puede disfrutar de los 36 placeres del cuerpo; pero de la felicidad nadie hace partícipe al esclavo, a no ser que le atribuya también 37 vida humana propiamente dicha. Porque la felicidad no está en tales ocupaciones, sino en las actividades 38 conforme a la virtud, como se ha dicho antes.
ARISTÓTELES, Ética a Nicómaco
II. Cuestiones
- Analiza el significado en el texto de “felicidad”.
- Si los juegos también son actividad y “no se buscan por causa de ninguna otra cosa” (línea 12), ¿cómo argumenta Aristóteles su diferencia de la felicidad?
II. Redacción:
La virtud en Aristóteles.
Opción segunda
I. Texto
1 Mirando el punto a que había llegado como el punto común de donde partían todos los creyentes para 2 llegar a un punto más esclarecido, no encontraba en la religión natural sino los elementos de toda religión. 3 Consideraba esa diversidad de sectas que reinan sobre la tierra y que mutuamente se acusan de mentira y 4 de error; preguntaba: ¿cuál es la buena? Todos me respondían: la mía; todos decían: sólo yo y mis 5 partidarios pensamos correctamente, todos los demás están en el error. ¿Y cómo sabéis que vuestra secta 6 es la buena? Porque Dios lo ha dicho. Y, ¿quién os dice que Dios lo ha dicho? Mi pastor, que lo sabe bien. 7 Mi pastor me dice que crea así, y así creo; me asegura que todos los que dicen otra cosa distinta a él 8 mienten, y yo no los escucho.
9 ¡Cómo!, pensaba yo, ¿la verdad no es una, y lo que es verdadero en mí puede ser falso en vos? Si el 10 método de quien sigue el buen camino y el de quien se extravía es el mismo, ¿qué mérito o qué culpa tiene 11 más uno que otro? Su elección es efecto del azar, imputárselo es iniquidad; es recompensar o castigar por 12 haber nacido en tal o cual país. Osar decir que Dios nos juzga de ese modo es ultrajar su justicia.
13 O todas las religiones son buenas y agradables a Dios, o, si hay una que prescriba a los hombres y por 14 cuyo desconocimiento los castigue, le ha dado signos ciertos y manifiestos para ser distinguida y conocida 15 como la única verdadera. Esos signos son de todos los tiempos y de todos los lugares, sensibles por igual a 16 todos los hombres, grandes y pequeños, sabios e ignorantes, europeos, indios, africanos y salvajes. Si 17 hubiera una religión sobre la tierra fuera de la cual sólo hubiese pena eterna, y en algún lugar del mundo 18 un solo mortal de buena fe no hubiese sido sorprendido por su evidencia, el Dios de esa religión sería el 19 más inicuo y más cruel de los tiranos.
20 ¿Buscamos, pues, sinceramente la verdad? No otorguemos nada al derecho de nacimiento y a la 21 autoridad de los padres y de los pastores, sino que sometamos a examen de conciencia y de la razón 22 cuanto nos han enseñado desde nuestra infancia. Aunque me griten: somete tu razón. Eso mismo puede 23 decirme quien me engaña; necesito razones para someter mi razón.
24 Toda la teología que pude adquirir por mí mismo mediante la inspección del universo, y por el buen 25 uso de mis facultades, se limita a lo que anteriormente os he explicado. Para saber más hay que recurrir a 26 medios extraordinarios. Esos medios no podrían ser la autoridad de los hombres: porque al no ser hombre 27 alguno de una especie distinta a mí, cuanto un hombre conoce naturalmente también puedo conocerlo yo, 28 y otro hombre puede equivocarse igual que yo: cuando creo lo que dice, no es porque él lo diga, sino 29 porque lo prueba. En el fondo, por tanto, el testimonio de los hombres no es sino el de mi propia razón, y 30 nada añade a los medios naturales conocer la verdad que Dios me ha dado.
J-J ROUSSEAU, La profesión 31 de fe del vicario saboyano
I. Cuestiones
- Analiza el significado en el texto de “sectas” y “religiones”.
- Explicita el argumento por el que Rousseau concluye que “el Dios de esa religión sería el más inicuo y el más cruel de los tiranos” (líneas 18-19).
I. Redacción:
Religión natural y religiones en Rousseau.
II. Texto
1 Más importancia [que todo lo anterior] tiene el hecho de que algunos conocimientos abandonen incluso 2 el campo de toda experiencia posible y posean la apariencia de extender nuestros juicios más allá de todos 3 los límites de la misma por medio de conceptos a los que ningún objeto empírico puede corresponder.
4 Y es precisamente en estos últimos conocimientos que traspasan el mundo de los sentidos y en los que 5 la experiencia no puede proporcionar ni guía ni rectificación, donde la razón desarrolla aquellas 6 investigaciones que, por su importancia, nosotros consideramos como más sobresalientes y de finalidad más 7 relevante que todo cuanto puede aprender el entendimiento en el campo fenoménico. Por ello preferimos 8 afrontarlo todo, aun a riesgo de equivocamos, antes que abandonar tan urgentes investigaciones por falta de 9 resolución, por desdén o por indiferencia. [Estos inevitables problemas de la misma razón pura son: Dios, la 10 libertad y la inmortalidad. Pero la ciencia que, con todos sus aprestos, tiene por único objetivo final el 11 resolverlos es la metafísica. Esta ciencia procede inicialmente de forma dogmática, es decir, emprende 12 confiadamente la realización de una tarea tan ingente sin analizar de antemano la capacidad o incapacidad 13 de la razón para llevarla a cabo.]
14 Ahora bien, parece natural que, una vez abandonada la experiencia, no se levante inmediatamente un 15 edificio a base de conocimientos cuya procedencia ignoramos y a cuenta de principios de origen 16 desconocido, sin haberse cerciorado previamente de su fundamentación mediante un análisis cuidadoso. 17 Parece obvio, por tanto, que [más bien] debería suscitarse antes la cuestión relativa a cómo puede el 18 entendimiento adquirir todos esos conocimientos a priori y a cuáles sean la extensión, la legitimidad y el 19 valor de los mismos. De hecho, nada hay más natural, si por la palabra natural se entiende lo que se podría 20 razonablemente esperar que sucediera. Pero, si por natural entendemos lo que normalmente ocurre, nada 21 hay más natural ni comprensible que el hecho de que esa investigación haya quedado largo tiempo 22 desatendida. Pues una parte de dichos conocimientos, [como] los de la matemática, gozan de confianza 23 desde hace mucho, y por ello hacen concebir a otros conocimientos halagüeñas perspectivas, aunque éstos 24 otros sean de naturaleza completamente distinta. Además, una vez traspasado el círculo de la experiencia, se 25 tiene la plena seguridad de no ser refutado por ella. Es tan grande la atracción que sentimos por ampliar 26 nuestros conocimientos, que sólo puede parar nuestro avance el tropiezo con una contradicción evidente. 27 Pero tal contradicción puede evitarse por el simple medio de elaborar con cautela las ficciones, que no por 28 ello dejan de serlo.
I. KANT, Crítica de la razón pura
II. Cuestiones
- Analiza el significado en el texto de “conocimientos a priori”.
- Explica qué cuestión considera Kant natural que “debería suscitarse antes” (línea 17) y por qué afirma también que es natural que su investigación “haya quedado largo tiempo desatendida” (líneas 21-22).
II. Redacción:
La necesidad de la crítica de la razón pura y los límites del conocimiento.